| La sociedad ha evolucionado en los últimos años de forma espectacular, aspecto que ha sido más visible en el ámbito tecnológico. Así, los hogares se han ido llenando de decenas de electrodomésticos para cubrir las necesidades materiales. Pero esa etapa de “acumular” ha terminado y hoy el consumidor no quiere productos, sino “servicios”. Comprar se ha convertido en un sinónimo de “encontrar un signficado para el desarrollo personal”. Por eso, los detallistas, mayoristas, cooperativas, grupos de compra y fabricantes han de reenfocar las “propuestas de valor” de sus productos para que sirvan a las nuevas necesidades y exigencias del nuevo consumidor que se nos avecina o que, en muchos casos, ya está entre nosotros. |