| 8 de Junio de 2007 | NUEVA FERRETERIA |
A principios de los años 50, las operaciones de desbastado y tronzado experimentaron una fuerte transformación gracias al desarrollo de los discos Kronenflex KLINGSPOR, cuyo uso en amoladoras angulares permitía por primera vez trabajar a un elevado número de revoluciones.
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Carl Klingspor obtuvo por ello la medalla de oro Diesel de la Sociedad Alemana de Inventores, siendo la mejor recompensa el hecho de que hoy en día sus productos se conocen en todo el mundo, y son apreciados por su calidad y por la amplitud de surtido que responde a las necesidades de numerosas aplicaciones.
Toda la gama de discos de corte y desbaste KLINGSPOR cumple con las normas internacionales de calidad (EN12413) y las establecidas por la oSa (Organización para la Seguridad de Abrasivos).
KLINGSPOR está muy comprometida con el uso eficiente de sus herramientas, por lo que a continuación se desarrollarán los aspectos más importantes a tener en cuenta para desarrollar un trabajo óptimo.
Velocidad de trabajo: En la etiqueta de cada disco viene claramente detallada la velocidad máxima de trabajo. Bajo esta velocidad de trabajo los discos lograrán el mejor ratio de desbaste y el menor desgaste del disco en si. Una velocidad de trabajo inferior a la máxima indicada suele incidir negativamente sobre el resultado del proceso de corte o desbaste.
Ensayos efectuados en nuestros laboratorios han demostrado que una velocidad tan sólo un 25% inferior a la máxima indicada, reduce hasta un 50% la vida útil y el rendimiento del disco. Es importante tener en cuenta que mientras más alta sea la velocidad angular a que se utilizan los discos de corte y desbaste (siempre dentro del límite establecido), mayor es la tasa de remoción de material y menor el desgaste de los mismos.
Potencia del motor de la herramienta: Frecuentemente el operario que está trabajando con los discos de corte y desbaste piensa, que cuando no ha obtenido un rendimiento óptimo en el mecanizado de las piezas, se debe a que se ha trabajado con un lote de discos de inferior calidad. Otros pueden pensar que los discos utilizados hayan sido demasiado blandos para la operación. La solución no debe pasar necesariamente por pedirle al proveedor discos más duros, o reclamar la calidad de los mismos.
Debe asegurarse que la velocidad angular de los discos en condición libre de carga sea la adecuada, y ver cual es la potencia disponible del motor de la herramienta de corte manual como de la estacionarias. Si falta potencia se puede observar claramente una merma en la velocidad del motor cuando los discos entran en contacto con la pieza a mecanizar.
Si se utiliza un disco duro con un motor falto de potencia las operaciones de corte y desbaste serán bastante largas. Esto acarrea problemas de recalentamiento en el disco (el ratio de ventilación del disco disminuye y se prolonga el contacto del disco con la pieza a mecanizar) , y esto a su vez acelera su desgaste.
Presión de contacto: Otra variable a tener en cuenta para obtener resultados óptimos en el trabajo con discos de corte y desbaste, es la presión de contacto (o también llamado ratio de avance). A la hora de cortar secciones transversales amplias, especialmente si el material es sensible al calor, el operario debe utilizar la mayor presión de contacto posible. Con ello se reducirá el efecto calor y se evitará la quemadura de los discos.
A la hora de cortar secciones transversales pequeñas (p.ej. tubos, perfiles, láminas) lo dicho anteriormente no es válido, ya que aquí si se debe aplicar el criterio de “a menor presión de contacto, mayor será la vida útil de los discos”. Debido a la fina pared de los materiales mencionados, se genera poco calor durante el corte y los problemas anteriormente detallados no surgen. En este caso hay que tener en cuenta que la vida útil de los discos aumenta considerablemente, si no son golpeados mientras giran a altas velocidades contra la pieza a mecanizar. Una presión moderada y constante es fundamental en estos casos.
Selección adecuada del disco de corte o desbaste: Existe una regla general que dice que deben utilizarse discos duros para trabajar en materiales blandos y discos blandos para trabajar en materiales duros. Cuando un material es demasiado duro es necesario contar con granos abrasivos siempre afilados para cortarlo rápidamente. Si por el contrario usáramos un disco duro para cortar un material duro, mientras haya grano abrasivo disponible, todo va bien.
En el momento que empiecen a faltar granos abrasivos, por la misma dureza del material a mecanizar, será muy difícil desprender los granos gastados del disco. Esto nos llevaría a que al perder el filo los granos la operación de corte se alargaría y se traduciría en un recalentamiento excesivo de la pieza trabajada y el disco, y ahí entrarían de nuevo en el escenario los problemas anteriormente descritos en lo que se refiere al desgaste acelerado del disco. |