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Corría el año 1941, en plena postguerra, cuando dos amigos, sorianos para más señas, deciden montar una ferretería que hoy se ha convertido en el emblema del Grupo, se trata del establecimiento situado en en la calle Luchana.
Los dos socios y además amigos, con profesionalidad y afan van experimentando la buena marcha del negocio y fruto de una sana ambición deciden abrir otro establecimiento, éste ya claramente enfocado al sector industrial, por lo que buscaron una zona a las afueras de Madrid con un claro perfil industrial, era la calle Delicias, que hoy, 55 años después, ha sido engullida por edificios y viviendas que la han situado prácticamente en el centro de la ciudad.
Casi una década después, deciden seguir expandiéndose y lo hacen en una zona que por aquel entonces se estaba configurando como asentamiento del sector industrial, era la calle Bravo Murillo donde inauguran la ferretería Europa.
Este establecimiento con el tiempo se ha venido definiendo con la frase “si no lo encuentras en ferrretería Europa no lo encotrarás en ninguna parte”, refiriéndose a la gran cantidad de referencias que alberga.
Orientación a la industria
Desde sus inicios el Grupo Redondo y García siempre ha tenido muy claro que su vocación era fundamentalmente industrial, como así lo corroboraron al abrir su cuarto establecimiento en Móstoles en 1971.
Pero antes, en 1965, adquieren otra ferretería, en esta ocasión en Usera, Maquinaria Icopsa, aunque por razones estratégicas y atendiendo a su orientación industrial, la vendieron el año pasado.
En 1972 se produce un hecho luctuoso, muere el patriarca de la familia García y este acontecimiento forzará la entrada en el negocio de la segunda generación de la saga que tomará las riendas del mismo.
Esta segunda generación se encuentra con cuatro tiendas abiertas que serán gestionadas de forma independiente unas de las otras y no será hasta el siguiente relevo generacional cuando la gestión se unifique, fundamentalmente en el área de compras y generar así importantes sinergias.
Durante cinco años conviven juntos en el negocio familiar la segunda y tercera generación. Tiempo en el que los alevines toman el pulso al funcionamiento de la empresa y es en 1997 cuando acceden a los cargos directivos.
Es esta tercera y actual generación cuyo organigrama directivo está formado por Ignacio Bringas, director de compras y logística, Valentín García, responsable del área comercial y José Antonio García de Vinuesa Redondo, director financiero, han sido y están siendo desde la década de los noventa los impulsores de un espectacular crecimiento del Grupo.
Las cifras cantan
En los últimos cuatro años el crecimiento ha sido espectacular, y todo ello fruto de una buena gestión así como de una adecuada planificación estratégica.
En 2003 obtuvieron una facturación de 28 millones de euros y en el ejercicio de 2006 ascendió a 40 millones de euros, lo que supone un 70 por ciento de crecimiento en tan sólo cuatro años, es decir, un 17% anual.
Pero Redondo y García también tiene vocación internacional, desde hace ya varios años exporta a empresas extranjeras y entidades oficiales de África y América donde cuenta con diferentes agentes y representantes.
Pero no sólo se limita a vender todo tipo de productos, materiales y herramientas a sus clientes, sino que también les ofrece asesoramiento y apoyo en la gestión de financiación oficial o privada. Las distintas fórmulas que utilizan son la financiación multilateral, es decir a través del Banco Mundial, bancos regionales, Fondos de la Unión Europea, etc.
Financiación bilateral: Créditos FAD, OCDE para el caso de España y otros similares para otros países. Línea Española de crédito a la exportación y financiación a través de insituciones bancarias.
Formación continua
Uno de los secretos del éxito de Redondo y García es su estrategia de formación. Ésta no sólo se ciñe a la colaboración con los fabricantes y proveedores para poner a los empleados al tanto de las gamas de producto, sino que se imparte trimestramente cursos de técnicas de ventas y de informática, además de una formación específica de adpatación a los puestos de trabajo.
Los cursos de actualización de productos y utilidades que imparten los fabricantes tienen una periodicidad de dos cursos por mes.
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