| 3 de Septiembre de 2004 | NUEVA FERRETERIA |
Fedafe – Federación Española de Asociaciones de Ferretería, celebró recientemente su Asamblea general en Málaga, ciudad en la que está ubicada la Asociación de ferreteros de la que es presidente Enrique Gil, máximo responsable a su vez de la federación.
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Durante esta Asamblea, pudimos sacar algunas conclusiones, como la de que Fedafe necesita renacer para tener entidad y credibidilidad, y, lo más agradable, que hay responsables de asociaciones gremiales de ferretería que creen en ello, algo que, aunque parezca carente de importancia, es un hecho poco menos que novedoso en los últimos tiempos.
La asistencia, como es habitual, no fue del todo significativa. Cabe recordar que Fedafe está conformada por asociaciones puras de ferretería y por departamentos de ferretería dentro de asociaciones más amplias, normalmente relacionadas con el metal. Debido a ésto, el esfuerzo para desarrollar ideas y el conocimiento específico sobre el canal, son más conflictivos en estos estamentos que en los específicos.
Anima ver el entusiasmo del presidente y los miembros de la secretaría de la federación, de representantes de asociaciones andaluzas, que cada vez tienen más que decir, y la cordura y ganas de trabajar de Cataluña, estandarte histórico de la institución, en la persona del presidente del Gremi, Joan Alarcón. También nos atrevemos a preguntar: ¿Dónde está Madrid?.
Pero las buenas intenciones no se tienen que acabar tras la reunión. Hay que volver a tu puesto de trabajo habitual con ganas de poner sobre el papel todas las buenas ideas.
En otras ocasiones nos hemos referido ya a la dispersión de Fedafe, a la falta de interés de muchos de sus representantes, tanto los directivos como los ferreteros, que dejan muchos huecos en las pocas asambleas que se celebran, y a la costumbre de mirar más por tu gremio que por el conjunto.
Es una cadena en la que los dirigentes se cansan porque los ferreteros no participan, y éstos no participan porque ven pocas inquietudes de los primeros.
Y es una pena, porque hay gente muy válida en las asociaciones gremiales del sector, y mucho que aportar para el desarrollo de la ferretería española. Es cuestión de que todos se lo crean.
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