| 2 de Julio de 2004 | NUEVA FERRETERIA |
Puede resultar paradójico involucrar en la revolución que está sufriendo el sector productivo y comercial de la ferretería dos conceptos como son China y la materia prima, pero van unidos en la escasez y encarecimiento que se está dando en el mercado, no solo español, sino europeo, así como en la dinámica de grandes fabricantes de establecer sus fábricas en el país oriental.
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Si bien hace años algunas empresas comenzaron a hacer sus pinitos, la dinámica surgida hace no demasiados meses de encargar parte de la producción a empresas chinas (y de otros paises asiáticos y de Europa del este), así como la tendencia a establecer allí la fábrica, o una de ellas para cubrir determinados mercados europeos, aprovechando el precio de la mano de obra y la increible capacidad de estos países para imitar herramientas y para fabricar con las suficientes garantías como para que el proveedor avale el producto con su marca, ha dado buenos frutos, en principio, al fabricante europeo y al detallista en suma, que puede jugar con más margen, dentro de unos límites.
El problema se ha hecho mayor cuando el tema se ha desbocado. Los productores chinos demandan tal cantidad de materia prima que el fabricante español que la necesita se ha encontrado con unos niveles impresionantes de escasez y encarecimiento de ésta. Esto provoca una desestabilización en el mercado, ya que el fabricante no puede garantizar la puntualidad en la oferta y el detallista se ve amenazado porque este aumento de precio implique una subida de tarifas.
Podemos poner como ejemplo un sector de gran presencia en la ferretería española, el de trefilería del acero. Este segmento vive un momento de incertidumbre a pesar de sus cifras de crecimiento durante el ejercicio de 2003, en el que, por lo mencionado anteriormente, notó un importante bajón comercial desde agosto.
Este sector se enfrenta ahora a un hecho desconocido hasta el momento que está provocando serias dificultades. Transformadores, fabricantes, distribuidores, detallistas y usuarios finales pueden sufrir un incremento exponencial en el precio de los productos.
¿Podremos pararlo o habrá que sumarse a esta nueva dinámica que no se puede detener, a riesgo de que conlleve la desaparición de cientos de empresas?.
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