| 8 de Junio de 2007 | NUEVA FERRETERIA |
El título del editorial es un poco retórico. Sabemos perfectamente dónde está el ferretero. En su ferretería. Muchas horas al día y muchos días al año. Pero muchos.
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Lo que pasa es que la pregunta la estamos oyendo mucho en los últimos meses. La hemos oído en el Congreso de AECOC, en Construmat, en la recientemente celebrada Convención del Gremi o en Ferroforma.
Cuando acabó el X Congreso de Ferretería y Bricolaje que AECOC celebró en Málaga, bastante interesante, por cierto, ya hicimos en un editorial la siguiente reflexión: ¿El ferretero medio no acude porque el nivel roza lo macroeconómico, o se alcanza ese nivel de disertación en el congreso porque se sabe que el ferretero medio no acude?. De cualquier manera, lo que hay, aparte de esta pescadilla que se muerde la cola, es una realidad, cada vez van menos.
Nos ha sorprendido también, y era el comentario general, el bajón de asistencia de ferreteros en la Convención del Gremi celebrada a finales de mayo, respecto a las de otros años. Pero, aunque la voluntad de los responsaqbles del gremio sea la de agradar a sus asociados con un día precioso e ilustrarle con ponencias interesantes, no dejaba de ser martes. Y las ferreterías no cierran los martes.
Y ya de ferias no hablamos. Vale que el gigante Construmat abarca muchos productos que al detallista de nuestro sector no le importan demasiado, y que además la Fira no ayuda mucho porque las dimensiones, distancias entre recintos y, permítannos, las horrendas señalizaciones de los stands, quitan a veces las ganas de acudir. Pero lo de Ferroforma hace más referencia al hastío porque no es una feria ambigua, sino específica del sector. Todos sabemos cuáles son los condicionantes que apoyan la disminución del número de visitantes de este certamen.
No obstante, sí acuden a otros eventos, como ferias de sus grupos de compras y servicios. Porque les resultan interesantes.
Está el nivel de saturación tan alto que los que queramos hacer cosas debemos intentar que sean atractivas. Ir a una feria o dos al año no debería ser penoso para el detallista. Pero si no conseguimos que sea interesante, hará bien en no ir. |