Un retrato rápido
En España, éramos 44 millones de habitantes, el pasado año, una población caracterizada por su profundo proceso de envejecimiento (en 2004 había 1,8 millones de personas de más de 80 años, un porcentaje que alcanzará el 11,4% en 2050), por su gran movilidad, en cuanto al cambio de residencia, y por el incremento de la inmigración (un 8,5% de la población en 2005).
Por lo que respecta a la vivienda, su superficie se ha ido reduciendo, progresivamente, en las grandes ciudades, debido al ascenso del precio por metro cuadrado y a la disminución en el número de miembros de los hogares. La mayor parte de los españoles optan por un hogar de propiedad (84,7%), frente al 65,7% de la media europea.
En cuanto a la economía, España ha ido creciendo con un desarrollo casi geométrico en las últimas décadas. El pasado año, el PIB era de 658.765 millones de euros y el incremento de la renta per cápita fue generalizado en todas las comunidades autónomas, un aumento de la economía que va acompañado de un incremento de los precios.
En resumen, el consumidor español tiene de todo pero aspira a más. No echemos las campanas al vuelo, porque se ha vuelto más analítico y reflexiona sobre lo que está comprando y sobre su costo, un factor determinante, que va acompañado siempre de la búsqueda de calidad.
Dos cuestiones: estar guapos y pasarlo bien
Hoy en día, éstos son temas básicos, hoy en día, para muchas personas. A remarcar que nos gastamos, de media al año, casi 700 euros por cabeza para sentirnos mejor con nosotros mismos. Acudimos a los gimnasios para estar en forma (69%), más saludables (39%) y tener mejor higiene (18%). Y estar sano se traduce en visitar spas, herboristerías, parafarmacias, centros de masaje, pero también en comprar productos encaminados a este fin, como son los pertenecientes al segmento del PAE, en su categoría de cuidado personal. Depiladoras, afeitadoras, aparatos de masaje, secadores, rizadores y planchas de pelo, tensiómetros, y un gran etcétera, son aparatos llamados a seguir cosechando grandes éxitos en nuestra sociedad de la imagen, tanto para hombre como para mujer.
En lo que a ocio se refiere, tampoco nos quedamos atrás. Aunque los recursos que dedicamos al entretenimiento van en relación directa con nuestro presupuesto y nivel de bienestar, son pocos los que se privan de darse un respiro. Nuestro tiempo lo dedicamos, principalmente, y ligando con lo comentado anteriormente, al cuidado personal, pero le sigue de cerca el que dedicamos al ocio, seguido del que pasamos en el hogar y con la familia y del que nos “roban” el trabajo y los estudios, en porcentajes que varían en función de
la edad. Ya sabemos que, actualmente, el entretenimiento es un negocio y, en su vertiente “in door”, tiene su mayor exponente en ver la televisión, dentro de las aficiones pasivas, a las que dedicamos el 60% de nuestro tiempo libre.
Compramos en grandes superficies
Los consumidores de nuestro país preferimos comprar, tanto gama blanca (30,8%), como gama marrón (34%) e informática doméstica (48,9%), en grandes superficies especializadas. Estos espacios reúnen gran cantidad de productos de todas las gamas y marcas, y ofrecen precios agresivos y ofertas muy competitivas, que llaman la atención de los compradores. En todos los casos, en segunda opción, se encuentran los grandes almacenes, menos en informática doméstica, donde, las segundas de la lista son las tiendas de barrio. En el caso de los muebles de cocina, la tendencia cambia y las primeras elegidas son las tiendas de barrio, seguidas por los grandes almacenes.
Calidad y buen trato
Éstos son los dos aspectos más valorados a la hora de comprar en una tienda. La satisfacción con el producto adquirido y el trato agradable y personalizado se anteponen al precio, que se sitúa en tercer lugar, y a otros aspectos, como el plazo de entrega, la facilidad de pago o la política de cambio de producto.
Por lo que respecta al mueble de cocina, los usuarios tienen muy en cuenta los horarios de apertura, el asesoramiento técnico, la personalización de la cocina y el tamaño de la tienda, así como su ubicación.
Cuadro:
Título: Aspectos más valorados a la hora de comprar en un establecimiento
1. Satisfacción producto, calidad
2. Trato agradable y consejos vendedores
3. Precio
4. Plazo de entrega
5. Facilidad de pago, crédito
6. Política de cambio de producto
Deciden las mujeres
En el campo de la compra de electrodomésticos, parece ser que el hecho de ir a comprar no se concibe como algo placentero, lo contrario de lo que ocurre con la informática, un segmento ligado, no sólo al trabajo, sino también al ocio en el hogar, ya que nos permite conectarnos a Internet, chatear, jugar, etc.
Tanto en gama blanca (48,9%) como en marrón (31,1%), es la mujer la que, mayoritariamente, tiene la decisión de compra, mientras que, en el apartado de informática, los hijos toman la iniciativa (28,6%). De todas formas, cabe destacar que, si en línea blanca el peso de la mujer va in crescendo, en gama marrón van cobrando importancia el hombre y los hijos.
En la categoría de mueble de cocina, la que decide, sin lugar a dudas, es la mujer, con más de un 60%.
Pagaríamos más por…
Los usuarios no sólo valoramos el precio sino que, como hemos visto anteriormente, éste se convierte en un factor más que nos ayuda a decidir qué producto adquirir. A la hora de comprar muebles de cocina, por ejemplo, estamos dispuestos a pagar más por nuestras compras, siempre y cuando esto conlleve algún servicio añadido, como que se trate de muebles a medida, que se ofrezca un presupuesto inicial, que se realicen visitas de expertos y que se proporcione algún seguro adicional.
Tendencias de consumo
Según El Observador Cetelem 2006, en un espacio de 5 años, los consumidores serán influenciados por una pirámide de motivaciones y necesidades, que podríamos clasificar en cinco grupos: las que se relacionan con nuestro cuerpo, las que se relacionan con los objetos de nuestra vida, las que se relacionan con el tiempo y nuestros orígenes, las que se relacionan con nosotros mismos y las que se relacionan con los demás.
En las motivaciones y necesidades que se relacionan con nuestro cuerpo, en el sector de los electrodomésticos, podemos encontrar muchos ejemplos, entre los que aparecen frigoríficos equipados de un sistema de stockaje de alimentos al vacío, o que incorporan lector de código de barras para anticipar la caducidad de los alimentos, así como bolsas de aspirador antibacterianos, etc.
Por lo que respecta a las motivaciones y necesidades que se relacionan con los objetos de nuestra vida, lo que buscamos es ser más autónomos, más móviles y alcanzar una vida más confortable. Por eso nos decantaremos, cada vez más, por aparatos como frigoríficos conectados a Internet o por robots aspiradores.
En el plano de nuestro tiempo y nuestros orígenes, no podemos olvidar los sistemas de ahorro de agua y energía, así como la utilización de aislantes de frío y de calor en los electrodomésticos.
Y en las motivaciones que se relacionan con nosotros mismos y con los demás, destacamos, por ejemplo, la importancia de poseer electrodomésticos y aparatos electrónicos que nos otorguen una imagen y un estatus social, por medio de marcas prestigiosas y de equipamiento del hogar innovador, que se convierte en “objeto de deseo” para los demás.
En los próximos 10 años...
En consumo
La civilización se basará en
la inteligencia. Al terminar una carrera universitaria, el 50% de lo estudiado se queda obsoleto. Con el horizonte de 2040, se espera que el saber humano se duplique cada tres meses. Los progresos tecnológicos combinarán lo “mega”, traducido en enormes rascacielos, con nanotecnología. Las sociedades occidentales serán más viejas y se caracterizarán por el mestizaje étnico y cultural.
En distribución…
El sector de los electrodomésticos camina hacia
la concentración. Si en el año 2000 un 33% del mercado estaba en manos de cinco empresas, en 2004, este porcentaje subía a un 46%, y va en ascenso. Asimismo, se mueve hacia la especialización y tiende a acumularse por zonas geográficas. Los polígonos comerciales son una alternativa que se ha desarrollado fuertemente alrededor de las grandes ciudades y también, de forma más incipiente, junto a medianas ciudades, albergando grandes superficies especializadas, en los diferentes sectores de bienes de consumo duradero. La alternativa son calles o centros comerciales de área urbana, en el centro de las ciudades, que disponen, al menos, de un supermercado de mediano tamaño y de varias tiendas de distintos sectores, o los centros comerciales en el barrio o ciudad.
También es posible que, en pocos años, nos encontremos con centros comerciales monotemáticos y que la venta a través de Internet o TV por cable aumente su importancia, aunque continúe siendo una opción minoritaria.
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