| Los Laboratorios fotográficos afrontan con optimismo el cambio tecnológico |
23 de Marzo de 2007 | ELECTRO IMAGEN (EI) |
Desde que irrumpiera con fuerza la fotografía digital, los laboratorios han tenido que enfrentarse a las transformaciones que este proceso ha conllevado, tanto desde el punto de vista tecnológico, como desde la vertiente humana, como es la formación del personal. |
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Ofrecer nuevas alternativas que incentiven el revelado, como álbumes digitales o impresión en diversos soportes o materiales, son algunas de las soluciones que están apoyando el crecimiento de estos centros.
Existen dos tipos de laboratorios fotográficos: los dedicados al gran consumo y los profesionales. Cuando lo que imperaba era la fotografía analógica, Enric Galve, director general de Laboratoris color EGM, explica que “los laboratorios orientados al gran consumo lo que hacían era vender y recoger carretes, para revelarlos químicamente y realizar copias”. Al aparecer las cámaras digitales, todo ha cambiado. El usuario se encuentra con un gran abanico de posibilidades, como la inmediatez, ya que puede ver la imagen al momento y enviarla vía Internet, para obtener la copia física. Incluso, se le ofrece la opción de que él mismo configure un álbum digital, a través de su PC, en el que se combinan imagen y texto. “Este álbum llega al laboratorio, se imprime y se entrega al cliente, en su domicilio o en el establecimiento elegido”. El procedimiento de impresión se puede realizar en papel fotográfico, pero también en diferentes productos en offset, con tonners.
Juan Cusell, de Supercolor, añade que, ante el boom de la fotografía digital, “los laboratorios han evolucionado, forzados por el cambio tecnológico, adaptando o, mejor dicho, sustituyendo los sistemas de impresión analógicos por otros de impresión digital. Esto también ha comportado reconvertir el equipo humano, habituado al procedimiento tradicional, a las nuevas tecnologías”. Y es que, con la fotografía digital, los laboratorios buscan nuevas formas de vender la imagen, tal y como afirma Galve: “Hoy puedes imprimir tus fotos en cojines, bolsas de viaje, bolsos o elementos de decoración, como puertas, cortinas, etc., gracias a la posibilidad de estampar las imágenes en distintos materiales, entre los que se encuentran la madera o el metacrilato. Esto abre una gran cantidad de nuevas posibilidades para todos los mercados”.
La cultura del revelado de las imágenes digitales
El revelado ha caído. Éste es un hecho indudable. La causa es clara: antes era necesario revelar el carrete para ver tus fotografías y, en cambio, ahora puedes hacerlo mediante un ordenador o en
Joan Cusell pone el contrapunto, ya que, en su opinión, “la introducción de los nuevos soportes de impresión fotográfica no ha ayudado a los laboratorios profesionales, sino todo lo contrario. Éstos se han convertido en una alternativa al revelado sobre papel fotográfico de los archivos digitales, que no ha sido nada beneficioso para los intereses de la industria tradicional”.
En las tiendas de electrodomésticos…
Durante el “período analógico” hubo unas pocas tiendas que vieron el negocio en el segmento de la fotografía y se introdujeron en él. “Pero ahora”, señala Enric Galve, “debido al éxito de las cámaras digitales y de los móviles con cámara integrada, muchas cadenas de electrodomésticos están dando este servicio”. Además, tanto el laboratorio industrial como el de consumo están ofreciendo facilidades a estas plataformas, estos últimos, por ejemplo, estableciendo kioscos, para que su público revele y recoja sus fotos de forma autónoma. “Los profesionales, por nuestra parte, también podemos proporcionar beneficios a estos establecimientos, porque cuentan con una diversidad enorme de tipología de clientes, a los que les puede gustar decorar su casa o su negocio, en base a sus imágenes preferidas, en distintos soportes. De esta forma, conseguimos que las personas que van a los establecimientos de electrodomésticos encuentren mayor número de opciones, lo que aporta un valor añadido a la tiendas, así como un aumento del tráfico de público”.
La clave, para Joan Cusell, es saber complementar estos servicios: “En plena globalización, no podemos pretender, salvo en contadas excepciones dirigidas a profesionales, mantener establecimientos “mono-servicio” de fotografía. Las tiendas tradicionales deben buscar artículos afines al sector, con el fin de comercializar productos con valor añadido, que les ayuden a mejorar sus resultados económicos”. Las ventajas para estos establecimientos son las mismas que para las tiendas fotográficas: disponer de un servicio exterior para los pedidos de cantidades de copias, a un precio sustancialmente inferior al de la impresión, más lenta y cara, que presentan otras alternativas. “El margen comercial que deja el hecho de realizar sólo las copias”, añade Galve, “se suma a todos estos nuevos productos sobre los que se imprimen imágenes, por lo que este porcentaje de beneficio aumenta”.
El futuro
Pasa por una transformación total. Es lo que piensa Joan Cusell, que explica que “no estamos frente a un sector en crisis, sino ante un cambio radical, tanto tecnológico como de hábitos del consumidor, a la hora de obtener imágenes sobre soporte papel”. Cambios similares se han vivido en otros sectores, donde la evolución empresarial ha sido muy diversa. “La solución está en elegir la alternativa adecuada y esto, una vez tomada la decisión, se sabe transcurrido un tiempo”. De todas formas, tal y como confirma Enric Galve, “la gente está empezando a revelar más y están apareciendo nuevos servicios e infinidad de materiales. Todo esto es muy nuevo y los laboratorios que manejamos estos elementos estamos notando un pequeño crecimiento”. Y concluye: “la industria va a crecer. Va a ser un proceso lento y complicado, pero ya se empieza a ver la luz”.
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