|
La economía española goza de buena salud. Ésta es, al menos, la conclusión que se desprende de los principales indicadores de referencia, que en algunos casos reflejan claros síntomas de euforia. El ejemplo más claro son los mercados de renta variable, que han vivido uno de los veranos más atípicos de los últimos años. Así, no es casual que el pasado 13 de julio se estrenara en bolsa la primera OPV (Oferta Pública de Venta) desde hacía nueve meses, concretamente la de Corporación Dermoestética. Y lo hizo, además, con un éxito nada frecuente: un 19% de ganancias.
El Íbex, en máximos
Basta con dar un rápido vistazo a los principales indicadores de la bolsa española, para certificar el optimismo que se respira en los parqués. Es el caso del Íbex-35, indicador que recoge la evolución de los treinta y cinco valores más cotizados de la bolsa. Después de remontar el pasado año casi 1.000 puntos en seis meses, durante 2005, ha continuado con su imparable marcha hasta situarse en el límite de los 10.000 puntos –límite que, muy probablemente, habrá rebasado en el momento de publicarse este artículo–. En definitiva, entre enero y los meses de verano, este indicador ha registrado unos beneficios acumulados de casi el 10%, o lo que es lo mismo, tres veces la inflación.
Más llamativa resulta aún la evolución de otros indicadores de la bolsa española. El Latíbex, por ejemplo, acumula ya un ascenso del 30%; el Íbex Nuevo Mercado, del 16%; el Indicador General de la Bolsa de Madrid, un 12%, y el MID50 de la bolsa barcelonesa, un 36%.
Paro: menos de 2 millones
La tasa de paro española sigue siendo de las más elevadas de la Unión Europea. No obstante, los últimos datos del INEM aliviaron la tensión al conocerse que el número de parados en España bajó en 32.000, de forma que vuelve a situarse por debajo de los dos millones de personas.
Comparado con el mismo mes del año anterior, el paro se ha reducido en casi 80.000 personas, un 3,8%, lo que representa el único descenso interanual registrado entre 2001 y 2005.
Preocupa la inflación
Menos optimista resulta, sin embargo, la marcha del Índice de Precios del Consumo (IPC). La inflación del último mes controlado, el de junio, situó la tasa interanual en el 3,1%, es decir, la misma que en el mes de mayo. Como tantas otras veces, este dato tiene una doble lectura. Por un lado, es optimista si tenemos en cuenta que se aleja por el momento del preocupante 3,6% registrado en octubre de 2004, o del 3,5% del mes de abril de 2005.
Por otra parte, se sigue evidenciando la incapacidad de ningún Gobierno, ni el anterior ni el actual, para poner fin a la constante subida de los precios. Y lo que es peor: seguimos lejos del objetivo europeo del 2%.
Buena parte de este incremento hay que buscarlo en el concepto de ‘transporte’, con una tasa anual del 5,3%, seis décimas más que en mayo. Tal y como ha explicado el Instituto Nacional de Estadística, este aumento se debe a que los precios de los carburantes han vuelto a subir este mes.
La vivienda, por las nubes
La evolución del precio de la vivienda, que el propio Banco de España ha calificado de insostenible e injustificada, es un auténtico jarro de agua fría para quienes trazan análisis puramente macroeconómicos. La explicación de esta contradicción resulta difícil de explicar: mientras la bolsa sube como la espuma, los ciudadanos viven cada día más ahogados. No en vano, diferentes instituciones financieras han advertido reiteradamente que la tasa de ahorro entre los españoles es cada vez más baja y que el nivel de endeudamiento invita a la reflexión.
El último informe sobre los precios de la vivienda, publicado por la tasadora TINSA el 13 de julio, vuelve a echar más leña al fuego: en los últimos 12 meses, el precio de la vivienda subió un 17%. Este dato resulta doblemente preocupante, no sólo porque sigue elevando el listón del acceso a un hogar, sino porque evidencia que, una vez más, las previsiones de moderación han vuelto a equivocarse.
Ahora, el precio medio de un piso nuevo en España supera los 2.000 euros por metro cuadrado. En Madrid, cada metro construido se valora ya en 3.440 euros. Esto significa que el precio de una vivienda de 75 metros cuadrados se dispararía hasta los 258.000 euros, es decir, 43 millones de pesetas.
|