| 26 de Noviembre de 2004 | ELECTRO IMAGEN (EI) |
No hay que ser un experto en labores agrícolas, para saber que una cosecha abundante es fruto de una buenta semilla (producto adecuado), de una buena tierra (canal de distribución apropiado), de un abono proporcionado en nutrientes (promociones) y de un riego constante (publicidad y comunicación).
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Si todo lo expuesto es adecuado al mercado, no hace falta nada más que presentar y vender el producto (esperar para que crezca lo sembrado). El bambú japonés es una planta NO APTA para impacientes. Desde que se siembra, se abona y se riega, hace falta esperar SIETE AÑOS para que comience a asomarse al aire y al sol. Después de este inicio, en sólo SEIS SEMANAS crece hasta 30 metros. Lo que pretendo, con esta realidad del bambú, es reflexionar sobre la utilidad de las soluciones rápidas, cuando hablamos del mercado. Éste NO SIEMPRE ofrece buenos resultados, ya que puede carecer de cimientos sólidos (faltan las raíces profundas como en el bambú). Es decir, que, en el momento actual, no podemos adquirir a cualquier precio lo que sea, para tratar de competir (con precios evidentemente) en los próximos meses, meses de fuerte venta en general y de los productos de consumo en particular, con aquellos especialistas en aplastar los precios. Pretendo convencer al empresario impaciente, de que el éxito es simplemente el resultado del conocimiento y de la madurez interna de la empresa; que sólo lo consiguen aquellas empresas que luchan de manera perseverante, conociendo el mercado y a los proveedores que en él se desarrollan, que eligen los productos adecuados a sus clientes y que saben esperar el momento adecuado para comprar. La propuesta final es tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación... Si no es el momento de despegar rápidamente (de asomar a la superficie, como el bambú japonés), debe de ser consecuencia de estar afianzando la empresa mediante la mejora de nuestra realidad interior (ahondado las raíces), formando y preparando adecuadamente al personal, estableciendo negociaciones adecuadas y potenciando, en la medida de lo posible, nuestras relaciones con los clientes actuales y potenciales. No desesperemos: el momento de alcanzar los 30 metros de altura está muy próximo, no debemos abandonar el riego, por “no ver claros” los parámetros actuales del mercado. El bambú japonés no falla nunca.... Sin duda, crecerá. |