Durante los años 60, el grupo británico Imperial Chemical concibió el cable sintético aislante basándose en fibras paralelas de poliéster engastadas dentro de una cubierta de polietileno, como respuesta a las necesidades que planteaba la industria petrolera de tipo “off-shore”, debido a que ni los cables de mejor calidad de acero inoxidable eran capaces de resistir la corrosión marina con el paso del tiempo. Diez años después surgió un segundo mercado con la aplicación del Parafil en tirantes para antenas.
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Recientemente, aparte de la tracción eléctrica, se obtuvieron también éxitos con este cable en aplicaciones para aparejos de barcos y en obras de construcción como es el caso de un puente colgante inaugurado hace poco tiempo en Escocia, suspendido totalmente de cable Parafil.
A) El carácter aislante del cable sintético
La ventaja mas característica del cable sintético Parafil es su carácter aislante. Simplemente evitando la penetración de agua dentro de las fibras con terminales impermeabilizados, el nivel de aislamiento que se obtiene es excepcional. En pruebas realizadas en Grenoble con trozos de Parafil de dos metros de longitud, se les sometió a una tensión eléctrica de 300 mil voltios durante un minuto sin producirse ningún tipo de incidente, es decir, que hablamos de cien veces la tensión de trabajo de la catenaria Renfe convencional. Sin embargo, se puede decir que la impermeabilización propuesta no siempre es necesaria, aunque sí aconsejable, en instalaciones dentro de túneles y, sobre todo, cuando la línea aérea esta situada cerca del mar o de un complejo químico. Para catenarias a 25.000 voltios es obviamente obligatorio impermeabilizar, pero hasta el momento la única instalación de este tipo se hizo en una cochera de Marsella, habiéndose comportado bien la instalación después de siete años.
B) La reducción del número de piezas en los montajes
Gracias al carácter aislante del cable sintético se evitan las combinaciones de cable metálico con aisladores; en el caso de pórticos funiculares el cable discurre continuo de poste a poste o de fachada a fachada, reduciéndose notablemente el número de piezas en la instalación. En el caso de transversales para dos vías en un tranvía, la cantidad de piezas pasa a ser ocho en lugar de las catorze necesarias en instalaciones convencionales, lo que representa mas de un 40 por ciento de reducción de elementos con la correspondiente reducción económica de la instalación.
C) Ahorro de mano de obra
Al ser el cable sintético más manejable por su ligereza y porque se corta muy fácilmente, y teniendo en cuenta el tiempo que se gana con la reducción de piezas a montar, aparece inmediatamente un ahorro importante adicional en cuanto a la mano de obra empleada.
D) Aspecto estético
Gracias a la eliminación de los aisladores y al reducido tamaño de las piezas accesorias de Malico, se pueden actualmente construir líneas aéreas con escaso impacto visual (figura 1). Nunca hubiera sido posible retornar el tranvía a las calles de ciudades como Lyon o Estrasburgo sin la intervención del cable sintético aislante, ya que nunca aceptarían los ciudadanos de hoy las líneas aéreas pesadas del pasado, como se puede ver todavía en Suiza o en Alemania.
E) Resistencia a la formación de capa de hielo
Al ser la cubierta del cable Parafil lisa y deslizante, el hielo no puede adherirse fácilmente a su superficie, por lo que el riesgo de sobrecarga por formación de hielo o escarcha queda reducido al mínimo (figura 2).
La desaparición de este peligroso fenómeno fue particularmente espectacular en el caso del Ferrocarril de montaña de la Mure.
F) Resistencia a la corrosión
El cable sintético a partir de fibras de poliéster resiste muy bien a la corrosión química o marina, como se puede observar en tranvías de ciudades costeras como La Coruña o en ciudades con alta contaminación como Grenoble. En esta última región los primeros tramos de Parafil datan ahora de más de 25 años, y tienen el mismo aspecto que el primer día de su instalación. Existe, no obstante, en el mercado otro tipo de cable sintético fabricado a partir de fibras de Kevlar. Algunas burocracias de París prefirieron el Kevlar hace 15 años y lo impusieron en algunos tranvías de la zona, a pesar de que los precios doblaban los del cable Parafil.
La experiencia y el tiempo acabaron demostrando que las fibras de Kevlar se corroían rápidamente al contacto con los terminales metálicos, y eso dio lugar a que en menos de veinte años se tuvieran que reconstruir dos veces, por ejemplo, las líneas aéreas del tranvía de Nantes y más de treinta roturas se produjeron en poco tiempo en el tranvía de Rouen.
G) Aumento de la vida útil de los hilos de contacto
La experiencia del tranvía de Grenoble mostró durante estos últimos quince años que se podría conseguir una duración de vida más larga para los hilos de contacto gracias a la flexibilidad y a la ligereza de los transversales y a las suspensiones en delta fabricadas con cable Parafil, que eliminan en gran parte el fenómeno de punto duro en el ámbito de la suspensión. Esta mejora es mucho más notable con las suspensiones delta con palancas del tipo DL600 o DL3000 (+ 50 por ciento) (figura 3).
El alargamiento del 50 por ciento en la vida de los hilos de contacto fue la razón principal de la adopción, hace tres años, de todos nuestros materiales en la construcción de la red de tranvías de Oslo en Noruega.
Con tantas y tantas ventajas como ofrece el cable Parafil para las instalaciones de línea aérea, no es sorprendente que de las 20 nuevas redes de tranvías realizadas en los últimos 20 años dentro de la Unión Europea, el 75 por ciento eligieran el Parafil y el material Malico como elemento de suspensión de sus líneas. |