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Nexans: Cables para la protección de personas y bienes
10 de Enero de 2003 |
FotoPrácticamente todos los cables arden de un modo u otro. Muchos cables matan e, incluso si la vida de las personas no está directamente amenazada por el incendio de un cable, el fallo en los sistemas que dependen para su fucionamiento de cables de alimentación de energía, transmisión de datos o comunicaciones puede conducir, y ha conducido de hecho, a consecuencias catastróficas. Éstas son las duras lecciones aprendidas por medio de la experiencia a lo largo del mundo, pero lamentablemente las personas continúan muriendo por el uso de cables inapropiados, incluso en algunos de los más modernos y prestigiosos proyectos.


El cable, por su propia naturaleza longitudinal, puede ser uno de los principales vectores de propagación de un incendio. Prácticamente todas las construcciones están atravesadas por cables colocados en grupos, formando vectores verticales u horizontales de propagación del incendio. Cada vez que un cable atraviesa una pared o muro sin llevar un sello, o llevando uno inapropiado, representa un riesgo de propagación de un compartimiento a otro. Se estima que aproximadamente un 15 por ciento de los incendios tienen su origen en cables eléctricos.

Hoy en día se utilizan con cierta frecuencia términos para denominar los cables tales como "libre de halógenos", "baja emisión de humos", "no propagador de la llama", "no propagador del incendio" o "resistente al fuego", que pueden, por su similitud, inducir a confusión al lector si no son detallados con claridad.

La clasificación dentro de uno u otro grupo puede conllevar enormes diferencias constructivas y de prestaciones frente al fuego no suficientemente valoradas por el mercado. Debe tenerse en cuenta, además, que algunas de esas características no son excluyentes entre sí, y que es la combinación de varias de ellas la que determina el grado de prestaciones reales del cable en caso de incendio.

Básicamente, el comportamiento de los cables va a depender de la combinación de cuatro factores básicos a tener en cuenta:

- Toxicidad/corrosividad de los gases emitidos.

- Opacidad/densidad de los humos originados.

- Propagación del incendio a través de los materiales de recubrimiento.

- Continuidad en el funcionamiento en condiciones de incendio.

Para que un cable pueda ser realmente considerado como de alta seguridad, debe ser capaz de ofrecer prestaciones satisfactorias en todas ellas.

La toxicidad de los humos es un factor que no necesita mayor explicación. El hecho de utilizar cables con cubiertas de PVC en lugares de pública concurrencia o de difícil escape como los túneles provoca intoxicación y asfixia por inhalación de gases tóxicos, pérdida de lucidez y del sentido de la orientación, angustia, pánico y, en los peores casos, la muerte.

Los humos generados por la combustión de PVC contienen una elevada cantidad de ácido clorhídrico, altamente corrosivo para los materiales. Un solo kilogramo de PVC (10 metros de cable, aproximadamente) es capaz de generar humos capaces de extenderse sobre una superficie de 3.000 metros cuadrados, y pueden provocar la corrosión de 170 gramos de acero y 200 gramos de cobre.

El grado de toxicidad está regulado mediante las normas UNE 50267-2-1 e IEC 60754-1, cuyos ensayos miden la cantidad de gas tóxico emitido durante la combustión. Un cable puede considerarse "libre de halógenos" si el valor de medida de éstos es inferior al 0,5 por ciento (foto 1).

Las normativas que regulan la corrosividad de los gases son la UNE 50267-2-3 y la IEC 60754-2, y miden el grado de acidez de los humos generados (media ponderada de pH y conductividad). Los cables considerados "libres de halógenos" deben ofrecer un grado de acidez pH mayor de 4,3 y una conductividad menor de 10s/mm.

Las consecuencias de que, en caso de combustión, se emita gran cantidad de humos densos y/u opacos también son evidentes: dificultad para localizar extintores y salidas de emergencia, desorientación, mayor dificultad para los bomberos para encontrar los focos, facilitar la propagación del fuego debido a su propia temperatura, que facilita la pirólisis y la inflamabilidad de los materiales combustibles.

Las normas UNE 50268 e IEC 61034 regulan la opacidad y densidad de los humos, así como la transmitancia lumínica de éstos. Puesto que el cable es uno de los pocos elementos que son instalados a lo largo de toda la construcción, es fundamental que sus recubrimientos no sean propagadores de las llamas. Un pequeño e inofensivo incendio originado en las proximidades de un cable, puede ser propagado a través de las cubiertas de éste hasta llegar a afectar a áreas muy extensas y repartidas, pudiendo ser origen de focos múltiples al propagar el incendio a materiales o equipos próximos a la instalación. Los materiales utilizados en cables de seguridad deben ser auto-extinguibles, de forma que no permitan la extensión de las llamas a través suyo.

Los ensayos de "no propagación del incendio" están recogidos en las normas EN-UNE 50266 e IEC 60332-3, en el que se somete a cables a la acción de las llamas sobre una escalera vertical, y el resultado debe ser la combustión de una longitud menor de 2,5 metros a partir del quemador.

La continuidad de funcionamiento en condiciones de incendio es algo esencial cuando hablamos de la alimentación de equipos de seguridad esenciales, tales como extractores de humos, sistema de lucha contra el propio incendio, sprinklers, apertura/cierre de puertas de seguridad, sistemas de alarma, redes de comunicación, video-vigilancia, etc. No tiene sentido invertir en sistemas de seguridad frente al fuego de altas prestaciones si van a dejar de funcionar por falta de alimentación eléctrica o de comunicaciones.

Para que un cable sea considerado "resistente al fuego" según las normas UNE 20431, IEC 60331, y la aún más restrictiva EN 50200 en las que se somete al cable a un ensayo de exposición a la llama bajo tensión y los resultados después de 90 minutos deben ser de ausencia de cortocircuito y control de la continuidad.

Aunque en general no son considerados como "espacios públicos", lo cierto es que los túneles son regularmente escena de grandes fuegos, liderando la pérdida de vidas. El incendio que tuvo lugar en la estación de metro de King’s Cross, en Londres en 1987, se saldó con 31 personas muertas y más de 60 heridos. En los últimos años ha habido un buen número de incidentes relacionados con el fuego en túneles, entre ellos:

- En 2001, se produjo un gran incendio en el túnel de Howard Street, Baltimore (EE.UU) en el que se vió involucrado un tren de mercancías que transportaba residuos nucleares.

- En 2000, un fuego en un tren funicular cerca de Kaprun, Austria, causó la muerte de 155 personas;

- En 1999, un incendio en el que se vieron involucrados numerosos vehículos en el túnel austriaco de Tauern causó 12 muertes;

- También en 1999, un fuego en el túnel del Mont-Blanc, entre Francia e Italia, con bastantes coches implicados provocó otras 39 muertes;

- En 1996, un fuego en un tren de mercancías el túnel del canal entre Gran Bretaña y Francia causó daños considerables, aunque afortunadamente no hubo muertos.;

- En 1995, un fuego en un tren subterráneo en Bakú, Azerbaiyán, provocó la muerte de al menos 300 personas.

Los estudios que han seguido a éstos desastres a lo largo del mundo han mostrado a las autoridades que los cables que producen humos y gases tóxicos en la combustión no debieran ser instalados en túneles. Pero no todos han tomado en cuenta estas tragedias, y las lecciones aprendidas tienen todavía que ser plasmadas por los reguladores y legisladores, incluso en algunos de los más avanzados y saludables países del mundo.

Un buen ejemplo de las terribles consecuencias que pueden ocurrir cuando cables de PVC se ven involucrados en un incendio tuvo lugar en el aeropuerto de Düsseldorf (Alemania) en abril de 1996 (irónicamente justo cuatro días después de que toda la industria de hilos y cables se reuniera en esa ciudad para la mayor exhibición del sector).

Los expertos en fuegos en aeropuertos planifican tradicionalmente situaciones con grandes incendios de combustible que pudiesen penetrar en el terminal desde las pistas o, en casos peores, que se generase una bola de fuego que llegase a herir a pasajeros y acompañantes por la explosión de los ventanales de los terminales.

Los fuegos originados en los terminales o, como en el caso de Düsseldorf, en un recodo lateral del terminal, son extremadamente raros, y raramente han provocado víctimas debido a que se usan relativamente pocos materiales combustibles en los edificios de los aeropuertos y a la existencia de un gran número de salidas que permiten la evacuación rápida y segura de los presentes.

Pero el incendio de Düsseldorf contradijo esta regla general. El fuego comenzó en un hueco sobre el techo de la planta baja, cuando un soldador prendió el aislamiento de PVC del cableado mientras se realizaban trabajos en unas planchas metálicas del corredor que conecta el edificio terminal con el parking. Rápidamente se originó una gran nube de humo y el fuego se propagó por el hueco a través de los aislamientos, primero al primer nivel del terminal, y luego a los niveles superiores a través de escaleras y ascensores. La brigada del aeropuerto recibió la primera notificación de humos a las 15h35 desde una agencia de alquiler de coches en el nivel inferior, y envió a algunos bomberos al lugar. A las 15h38, el humo había sido arrastrado por los respiraderos de un tienda de flores próxima, y un panel del techo comenzó a arder y a provocar chispas. Se ordenó una respuesta total de la brigada del aeropuerto a las 15h40, con el envío de cinco camiones de rescate y 22 bomberos (solo cinco minutes después del primer aviso).

A las 16h10 el oficial al mando requirió que todos los bomberos de la ciudad y sus apararamentas correspondientes fuesen movilizados inmediatamente. En ese momento ya era demasiado tarde, y el fuego que había comenzado al prender accidentalmente un simple cable de PVC duró 6 horas y media, mató a 17 personas, y 62 heridos necesitaron ser hospitalizados.

Nexans ha desarrollado programas de investigación de cables HFFR (Libres de Halógenos – Resistentes al Fuego) desde 1988. Estos programas se han materializado en unos cables de altas prestaciones basados en nuevos materiales resistentes al fuego, que continúan cumpliendo con su función incluso cuando ya se han comenzado a desintegrar por efecto del fuego, que no propagan el incendio y que no emiten humos tóxicos u opacos.

Estos nuevos materiales son probados tanto en los laboratorios de desarrollo de Nexans como en los más prestigiosos laboratorios independientes, donde se someten a ensayos intensivos para verificar su resistencia al fuego y al calor bajo condiciones extremas. Algunos de los cables de seguridad de Nexans son capaces, por ejemplo, de seguir funcionando durante tres horas a una temperatura de 1100° C. Los cables de alta seguridad fabricados por Nexans han sido los elegidos, por ejemplo, para la reconstrucción del incendiado túnel del Mont-Blanc.


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