| 19 de Mayo de 2006 | EMOCIONA COMUNICACIÓN |
Las imágenes térmicas de los sistemas eléctricos pueden indicar el estado de funcionamiento de un equipo. De hecho, desde el comienzo de la termografía, hace cuatro décadas aproximadamente, su principal aplicación ha sido la inspección de sistemas eléctricos.
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La principal razón por la que la termografía es tan indicada para el seguimiento de sistemas eléctricos es que los componentes eléctricos nuevos comienzan a deteriorarse desde el mismo momento en que se instalan. Independientemente de la carga de un circuito, la vibración, la fatiga y el paso del tiempo hacen que las conexiones eléctricas se aflojen, a la vez que las condiciones ambientales pueden acelerar su proceso de corrosión. En pocas palabras, todos los sistemas eléctricos acaban deteriorándose con el paso del tiempo. Si no se localizan estos deterioros y no se reparan, estos fallos en las conexiones derivarán en importantes averías. Por suerte, cuando una conexión está suelta o tiene algún tipo de corrosión, su resistencia aumenta y dado que al aumentar la resistencia también aumenta la caída de tensión y se genera un aumento del calor, podemos detectar el fallo antes de que se produzca una avería utilizando una cámara termográfica. La detección y corrección de fallos en las conexiones antes de que produzca una avería, evita incendios y paradas que pueden ser cruciales para la rentabilidad de una compañía. Estas acciones predictivas son vitales para una empresa, ya que, si un sistema principal falla, los gastos generales aumentan de forma inevitable, obliga a una redistribución de los trabajadores y del material, reduce la productividad y repercute en la seguridad de los empleados y de los clientes. Este documento se centra en el uso de la termografía para la detección y solución de deterioros en conexiones de sistemas eléctricos que se hayan aflojado, apretado en exceso o con corrosión mediante la comparación de temperaturas de las conexiones de cuadros eléctricos.
Qué puedo comprobar:
Compruebe los cuadros sin cubiertas, paneles de acrílico o puertas con la potencia en al menos un 40 por ciento de la carga máxima. Mida la carga para que pueda comparar las medidas en condiciones normales de funcionamiento. Precaución: sólo el personal autorizado y cualificado con el equipo de protección personal adecuado puede retirar las cubiertas de los cuadros eléctricos. Capture las imágenes térmicas de todas las conexiones que presenten temperaturas superiores a otras conexiones similares bajo las mismas cargas y condiciones.
Qué buscar:
Principalmente debe buscar conexiones con temperaturas superiores a las demás. Una resistencia elevada indica que posiblemente exista corrosión en la conexión, o que ésta se haya soltado o apretado en exceso. Los puntos calientes de esta conexión suelen aparecer (aunque no siempre) como los puntos más calientes, y se van enfriando a medida que se alejan de ese punto.
Como ya se ha mencionado anteriormente, las conexiones sobrecalentadas, por estar sueltas o por la corrosión, puede resultar en un fallo en el sistema y debe corregirse. Para evitar que esto se produzca, la mejor solución es crear una rutina de inspección en la que se incluyan los principales cuadros eléctricos y otras conexiones de carga alta, tales como variadores, protecciones, controles, etc. Guarde en el ordenador las imágenes térmicas de estos componentes y haga un seguimiento de sus medidas, utilizando el software que se incluye con la cámara termográfica. De este modo, dispondrá de imágenes de referencia en las que podrá basarse para determinar si un punto caliente de la imagen indica un fallo en el sistema y para comprobar si las reparaciones que se hayan podido realizar han dado un resultado óptimo.
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