| Hacia un futuro de la mano de los diodos de luz |
19 de Julio de 2004 | EMOCIONA COMUNICACIÓN |
La bombilla incandescente, cuyo funcionamiento tiene lugar a base del calentamiento de un delgado filamento de metal de forma que emita luz, tiene una prestación de color defectuosa y es también poco eficiente. Aproximadamente, el 90 o el 95 por ciento de la electricidad que entra en la mayor parte de las bombillas se transforma en calor, en lugar de hacerlo en luz. No obstante, como su versión halógena resulta muy económica, en el mercado apenas hay posibilidades para otras opciones como pueden ser los leds. |
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Los leds son dispositivos de muy pequeño tamaño, fabricados de un material semiconductor, que permiten que la corriente eléctrica se desplace en una sola dirección y que fabrican luz como un subproducto de la corriente. Del mismo modo que ocurre con los fluorescentes, los leds carecen de filamentos lo que alarga su longevidad y los hace más fríos. Los altos precios podrían compensarse con la larga vida y los bajos costes de explotación, aunque no es éste un objetivo básico de los consumidores. En todo caso, la iluminación a base de leds se extiende fundamentalmente en los sectores comerciales. Pantallas de vídeo, carteles animados sobre edificios, y otras aplicaciones más elementales como luces de semáforos, indicadores de grandes vehículos, señales de tráfico, son algunos de los lugares en los que se emplean ya habitualmente los leds. En su fabricación, el mayor obstáculo es el coste de superar algunas limitaciones básicas de los microprocesadores, por encima de otros factores como los propios semiconductores. Entre esas limitaciones, la primera es la naturaleza de su luz. Las lámparas incandescentes o fluorescentes propagan su brillo por un área muy amplio, mientras los leds son brillantes únicamente en un punto. Se trata de un inconveniente que implica dificultades añadidas a la hora, por ejemplo, de llenar de luz una habitación. Para resolver ese problema se pueden combinar varios leds bajo una lente de plástico, como ya se ha hecho en algunos casos. Claro que el color de la luz puede también suponer un inconveniente. En la actualidad, ningún led produce luz de un color adecuado para el empleo habitual en un hogar. Los tonos más logrados implican una luz blanca con un matiz azulado que no resulta muy apropiado por su intensidad. Existen dos alternativas para obtener soluciones a este problema. Muchas lámparas led producen luz blanca a base de mezclar la salida de luz de diodos independientes rojos, verdes y azules. Otra posibilidad consiste en que los leds generen luz invisible ultravioleta. Esta luz, a su vez, consigue que el fósforo del chip produzca brillo. Exactamente igual que ocurre con las luces fluorescentes, producir un color específico pasa por ajustar la fórmula química del fósforo. No obstante, el éxito de los leds puede verse influido por la presencia de sus hermanos menores, los diodos orgánicos emisores de luz (oleds). Están basados en plásticos y no necesitan seguir el proceso de producción en fábricas de semiconductores. Se pueden realizar en material de gran flexibilidad, lo que llevaría a formas novedosas de iluminación. Podría producirse una especie de rollos de oleds que serían algo así como una especie de papel pintado luminoso. Las lámparas de mesa podrían cambiar sus bombillas por pantallas que ofreciesen iluminación y también decoración, a la vez. No obstante, el empleo de los oleds es todavía muy reducido. No consiguen ahorrar demasiada energía y la luz que emiten tiende a reducirse a medida que pasa el tiempo. Uno de los últimos avances consiste en un transistor luminoso, logrado por investigadores de la Universidad de Illinois. Este transistor produce luz de forma similar a un led y puede modularla muy rápidamente, lo que permitiría su uso como elemento integrador de circuitos ópticos y eléctricos. En todo caso, se trata de alternativas completamente distintas a los planteamientos tradicionales acerca de la iluminación. Hablamos de colores que cambian o que pueden hacerlo. Los espacios interiores se pueden iluminar para que armonicen con la luz diurna externa y los edificios pueden hacer variar los colores del exterior. |
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