El desarrollo occidental ligado a las posibilidades energéticas

14 de Octubre de 2005 | EMOCIONA COMUNICACIÓN
El cambio que se ha producido en la forma de vida en la segunda mitad del siglo pasado ha sido posible, en gran parte, gracias a la disponibilidad y capacidad de uso de la energía comercial.

El desarrollo económico ligado al aumento de los desplazamientos y la movilidad del ser humano, así como de las mercancías y el desarrollo urbano, han sido absolutamente dependientes del incremento de las posibilidades energéticas. No obstante, dichas posibilidades pueden también ser fuente de problemas y conflictos de gravedad. El petróleo es uno de los bienes que más disputas y conflictos armados ha causado en las décadas más recientes. Además, los problemas climáticos también están muy relacionados con el aumento en el consumo energético. El incremento de las emisiones de CO2 y el aumento de su concentración en las capas altas de la atmósfera potencian el efecto invernadero y el calentamiento global, que trae consecuencias negativas sobre el clima.

 

De otra parte, prescindir del actual servicio de energía comercial complicaría de manera sobresaliente a la humanidad, porque nuestro sistema actual de vida nos obliga a obtener productos comerciales y transportarlos al mercado, así como atender las necesidades de servicios de todo tipo, algunos tan prioritarios como la sanidad, la educación o el suministro de agua potable.

 

Una parte importante del planeta no tiene acceso directo a esos servicios. Carece de luz eléctrica, no está conectada a la red, ni dispone de instalaciones individuales de generación. Es preciso que esta situación no se prolongue, de forma que la electricidad pueda considerarse un “derecho” y que pueda estar garantizada para todos. El transporte es el primer concepto de consumo energético, variable de unos entornos a otros. En el conjunto de la Unión Europea, supone aproximadamente el 30 por ciento de la demanda total de energía. La media española se acerca al 40 por ciento y en las áreas urbanas se acerca al 50 por ciento del consumo total de energía. La electricidad es esencial para la iluminación, para la movilidad en ciertos transportes públicos, para el funcionamiento de los electrodomésticos, etc. Las áreas urbanas son sumideros eléctricos, a ellas llega este vector energético por líneas aéreas y se distribuye por cables subterráneos.

 

 
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