| 17 de Junio de 2005 | EMOCIONA COMUNICACIÓN |
El proceso liberalizador del sector eléctrico promovido desde la Unión Europea está a punto de cumplir una década y en España todavía existen transformaciones pendientes de un impulso.
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La transformación del sector eléctrico ha dejado pendiente el aparente fracaso de la liberalización del sector, que no ha cumplido con dos de las premisas básicas de un mercado abierto a la competencia: por un lado el cambio de proveedor, que sigue manteniendo índices muy bajos; y por el otro la entrada de nuevos actores en el mercado, que permanece en niveles ínfimos. Así las cosas, y teniendo en cuenta que hablamos de un sector altamente concentrado, apenas conectado con otros mercados, podríamos estar condenados a que esta situación se prolongue si no se producen cambios fundamentales de funcionamiento.
Entre ellos, habría que hacer más sencillo el acceso de nuevos competidores para propiciar un escenario más liberalizado, además sería conveniente promocionar la inversión en generación de las compañías eléctricas. La demanda eléctrica crece por momentos y, sin embargo, no se fomenta la recuperación de las inversiones necesarias en nuevas plantas. Además, también hay que incentivar la inversión en distribución. Y es imprescindible evitar distorsiones en los precios que se fijan para la energía. Finalmente, otra medida de interés podría ser reducir la dependencia que tenemos de suministros de energía que vienen de fuera y, para conseguirlo, una buena medida consiste en fomentar el uso de fuentes renovables, que ahora mismo viven un periodo de auge en España. Es previsible que desde el Gobierno se enfoque el futuro a través de medidas como estas y otras para que el funcionamiento del sector eléctrico mejore y todos los que intervienen en él puedan verse beneficiados. |