El museo mercedes benz está situado en la parte norte de Stuttgart, al lado de la planta de Daimler Chrysler Untertuerkheim, y simboliza la puerta de entrada a la ciudad.
El edificio está dedicado a un coche legendario y sirve de escaparate para contemplar la evolución del famoso automóvil con el paso de los años. Su diseño lo firman los holandeses UN Studio, equipo de arquitectos encabezado por Ben van Berkel, Tobías Wallisser y Carolina Bos.
La estructura del museo es triangular, inspirada en la forma de un trébol, y en la doble espiral del ADN. Los visitantes se pueden mover libremente por los 25.000 metros cuadrados de exposición, aprender y soñar nuevas formas futuristas, mientras descienden por las rampas, rodeados de coches de todas las edades y modelos. A base de cemento armado, Ben van Berkel ha simulado la anulación de la gravedad y el visitante contempla coches colgados, flotando por las paredes.
En el diseño del edificio se han utilizado sofisticados programas informáticos y nuevas técnicas empresariales con el fin de lograr una alta productividad. De hecho, los programas de estructuras, el control numérico y la prefabricación han permitido en sólo 15 meses poner en obra 110.000 toneladas de cemento y acero.
En la construcción del museo, liderada por Wenzel+Wenzel, han participado 250 empresas y el coste total del proyecto ha supuesto 180 millones de euros.
Recreación de los valores MB
En el cuerpo central del edificio la estructura de cemento armado es impresionante. UN Studio lo define como “Digitales Barock”, porque ha necesitado un software específico para calcular las columnas, arcadas y rampas.
El edificio irradia el esplendor que todos consideramos como lo mejor de nuestros tiempos: materiales de calidad, durabilidad, carácter. En su materialización el Museo Mercedes Benz reproduce los valores que siempre se han asociado a la marca: avances de ingeniería, inteligencia y estilo.
La entrada al edificio se realiza por el noreste. En este garaje galáctico un espacioso zaguán conduce al interesado a tres ascensores. El recorrido del museo se traza desde arriba hacia abajo.
Los tres coches más antiguos se sitúan en la parte alta del edificio. Desde aquí el visitante puede descender por una de las dos rampas helicoidales. Una conduce a la colección de “Coches y Camiones”, que ocupa cinco plantas y la otra a las salas de “Mitos”, una exposición secundaria dedicada a la historia de Mercedes Benz, a la que se dedican siete platós. Ambas exhiben automóviles ordenados cronológicamente, desde la quinta planta hasta el portal de entrada. Los espacios expositivos, las hojas de trébol, se conectan a una estrella central, con función de atrio.
Las dos trayectorias en espiral se cruzan en cada planta, imitando las dos espirales del ADN, integrantes de los genes y cromosomas de todo ser vivo. El visitante siempre puede cambiar de rampa helicoidal y detenerse en los espacios de exposición, todos ellos horizontales.
En un nivel inferior, existen espacios para “Las carreras”, “Los récords” y la “Fascinación de la tecnología”, mientras que en la planta baja se encuentra el Museo de los niños y un restaurante.
Una escultura de cemento
UN Studio deseaba construir algo vanguardista y optó por el hormigón estructural, en vez de por el acero.
Esto se debe a que el hormigón estructural ha experimentado en los últimos años una serie de innovaciones y transformaciones, que sin modificar en extremo sus aspectos más constitutivos, le han llevado a abordar la resolución de tareas realmente muy ambiciosas en el campo de las estructuras resistentes vinculadas a la arquitectura, abordando aspectos funcionales, de durabilidad y formales, que presentan una gran importancia en el arquitecto innovador.
En el siglo XX, el hormigón ha sido, junto con el acero en todas sus variantes, protagonista fundamental de la industria constructora, y va a continuar siéndolo, sin duda, en el siglo XXI, de la mano de aportaciones muy sistemáticas y de impulso sostenido: mejora de la calidad, alta resistencia, autocompactación, puesta en obra, adición de fibras, tratamientos y control.
El hormigón de alta resistencia es una especie de clon del cemento común, alterado en el laboratorio, para adquirir una resistencia, compacidad y elasticidad comparables con las del acero. Es un compuesto de piedra y acero, en cuyo interior las tensiones se absorben y se reparten según leyes cuya formulación ha requerido un siglo de hipótesis.
La mayor parte de estos avances consisten en los tratamientos de curado mediante barnices protectores anti-retracción y la incorporación de aditivos aportados por la investigación química en el ámbito de los plastificantes, aireadores y retardadores de fraguado.
Históricamente el lenguaje de la arquitectura no se deriva de las decisiones del arquitecto, sino que es la técnica la que decide. El ordenador, con programas de carácter genérico, completados con sistemas de pre y postproceso muy rigurosos, alcanza hoy a resolver y garantizar el comportamiento de estructuras de muy elevada complejidad, en todos los aspectos formales, estructurales y constructivos.
Por otra parte, en pavimentos y solados, UN Studio recurrió al cemento reforzado con fibras de acero, al popularizado cemento de fibras “Ductal”, de losas prefabricadas. Áridos y una “armadura” de fibras con un ligante hidráulico.
En Europa la fibra normal tiene un tamaño de 1 mm de diámetro y 45 mm de longitud. Hay otros tipos de fibra, como por ejemplo el grafito. Con nanotubos de carbono hay experimentos prometedores, pero su precio elevado impide usarlos en la construcción.
En el Museo Mercedes Benz los arquitectos de UN Studio han querido ser más escultores que constructores y hacen de la estructura no una razón sino una sirvienta de la forma.
Pascual Bolufer, físico
Asociación Española de Periodismo Científico
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