| 29 de Julio de 2006 | REED BUSINESS INFORMATION - REVISTA ARTE Y CEMENTO |
La estabilidad de las plataformas elevadoras de personal, PEMP, es la característica física que más puede afectar a la seguridad. Los dispositivos que ofrecen las máquinas no son suficientes.
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Para conservar la estabilidad de las plataformas elevadoras de personal, PEMP, hay muchos otros factores difícilmente acotables, además de los dispositivos que ofrecen las máquinas, como la irregularidad del terreno o su consistencia, por lo que el operador deberá finalmente supervisar la operación de la PEMP. Un curso adecuado de operador y seguridad debería centrarse en este aspecto.
Detrás de una máquina de acceso, existe un esfuerzo tecnológico de gran nivel y que requiere un uso particular, que vendrá más o menos estructurado por una formación conocida por todos como formación de operación y seguridad. La estabilidad es la propiedad que mantendrá una PEMP erguida y, por defecto, debemos pensar que todas son estables dentro de las limitaciones derivadas de su diseño.
Estas limitaciones definirán en el espacio figuras geométricas más o menos complejas en función del tipo de máquina y de su diseño. Sobre un plano nivelado, las limitaciones describirán lo que se conoce como curva de trabajo de una máquina.
Dentro del área que describe la curva de trabajo, el desplazamiento del centro de gravedad del conjunto de la máquina y su carga hará que se mantenga estable, es decir, que las perturbaciones que afectarán a ese sistema no son suficientemente grandes como para desestabilizarlo.
Existen varios tipos de PEMP, aunque básicamente se pueden agrupar en brazos, tijeras y mástiles. Sus fabricantes deben tener en cuenta las posibles perturbaciones que definen el sistema donde trabaja la máquina, lo que a su vez definirá el campo de aplicación de la misma, sobre los que deberán establecerse limitaciones para considerar la máquina “segura”.
Según el diseño y la complejidad de movimientos de la máquina, estas limitaciones serán mayores, siendo el brazo articulado el que requiere mayor desarrollo por parte de los fabricantes. Debido a la estructura y utilización de una PEMP, se pueden definir varios parámetros que pueden afectar a su estabilidad. En condiciones generales, podremos considerar que es estable si no se encuentra desnivelada, cargada o posicionada por encima de sus valores máximos.
Estos parámetros los define inicialmente el propio fabricante y posteriormente se evalúan en el proceso de homologación de un determinado modelo. A nivel práctico, las principales perturbaciones a tener en cuenta son la capacidad de la plataforma, la desnivelación máxima del chasis, las posibles posiciones de la estructura elevadora, los puntos de apoyo, la fuerza lateral del viento…
Para evitar estos riesgos, las PEMP disponen de dispositivos limitadores y de advertencia:
• La estructura elevadora de la máquina se bloquea o limita mecánicamente para evitar posiciones inestables de la plataforma.
• Desde el 1 de julio de 2003 es obligatorio que todas las PEMP comercializadas como máquinas nuevas dispongan de un dispositivo de control de carga en la plataforma.
• El chasis de la máquina puede soportar una inclinación máxima siendo segura, y esto lo advierte un dispositivo denominado “inclinómetro”.
No obstante, estos dispositivos no son suficientes para conservar la estabilidad, pues hay muchos otros factores difícilmente acotables, como la irregularidad del terreno o su consistencia, por lo que el operador deberá finalmente supervisar la operación de la PEMP.
¿Qué debe entonces conocer el operador? En primer lugar, el estado de la máquina que va a emplear y sus características, al igual que las características del trabajo a realizar y las herramientas necesarias. Con esto, podrá establecer si una determinada PEMP es útil para su trabajo, pues no todas las máquinas son válidas para todas las posibles aplicaciones.
Hay que tener en cuenta que el fabricante puede haber diseñado unas limitaciones mecánicas al movimiento de la estructura elevadora para preservar su estabilidad. También es necesario inspeccionar el área de trabajo y los elementos que van a estar relacionados con la misma. Posteriormente, y si las condiciones iniciales fueran aceptables, el operador “sólo” deberá utilizar la PEMP de forma adecuada para evitar posibles condiciones de inestabilidad.
En conclusión, todas las PEMP son estables dentro del entorno de trabajo para el cual han sido diseñadas. Para conseguir una operación estable, sus manipuladores deberán revisar constantemente el apoyo sobre la superficie de trabajo, el desnivel del chasis y la carga máxima de la plataforma. Todo ello en base a la formación que habrían recibido, mediante la cual se les habrá informado de qué forma afecta a la estabilidad.
Jordi Canet
Responsable de formación de JLG Ibérica
www.jlg.com
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