La fachada frontal del edificio de explotación de la nueva cochera de autobuses de Transportes Metropolitanos de Barcelona está vestida con un muro cortina “Mecano”, de Technal, con ventanas ocultas y una segunda piel compuesta por una malla de acero inoxidable que matiza la luz solar y favorece la eficiencia energética del edificio.
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Situada en la base de la Sierra de Collserola en Barcelona, la nueva cochera de autobuses de Transportes Metropolitanos de Barcelona, obra del despacho Fabré & Torras Associats, es un proyecto que apuesta por la sostenibilidad, la integración en el paisaje y la utilización del espacio en vertical. El edificio alberga unos 350 autobuses urbanos en un solar triangular de 108.000 m2, el 90% del cual se ha recuperado como zona verde.
Para superar el reto de proyectar el edificio en diferentes plantas –las correspondientes a los accesos, área de repostaje, túneles de lavado y aparcamientos– y reducir al máximo su impacto ambiental, optaron por excavar el solar para volver a cubrirlo con una losa de hormigón de 21.686 m2 sobre la que se hará un parque abierto al público.
Todos los cerramientos de aluminio de esta cochera sostenible son de Technal. La fachada frontal de vidrio del edificio de explotación está vestida con un muro cortina “Mecano” con ventanas ocultas donde los arquitectos han colocado una malla de acero inoxidable que matiza la luz solar y mejora la absorción del ruido.
Tanto en las oficinas como en las demás secciones se han utilizado puertas de las series “PG”, “Titane” así como correderas “GK” y ventanas practicables de hoja oculta, con fijo superior e inferior.
Pese a que los arquitectos sólo disponían de tres hectáreas y media en vez de las seis que se necesitarían para la construcción en horizontal, el resultado ha sido sumamente satisfactorio: una singular intervención que no eclipsa la riqueza de los elementos arquitectónicos que la componen.
Los sectores donde se desarrollan las actividades de más contaminación acústica quedan totalmente encajados en el interior de la montaña. El único edificio que no queda cubierto es el correspondiente a las oficinas y al taller: “Para conferir al edificio una estética corporativa, ligera, transparente y luminosa, hemos usado materiales como el vidrio, el aluminio y el acero, en un lenguaje arquitectónico homogéneo y austero que trata todo el cuerpo como una sola unidad”, explica Jordi Fabré.
Una de las zonas más conflictivas, debido al entramado de flujos circulatorios que implica, es la encargada de recibir a los autobuses urbanos cuando finalizan el servicio en la ciudad. Para optimizar el espacio se ha recurrido a un único elemento estructural –conocido como palmera–, un monumental pilar que soporta 1.200 m2 de superficie. El aparcamiento de los autobuses se ha resuelto mediante dos plantas hipóstilas, conectadas mediante dos rampas, configuradas por 252 pilares que culminan con un capitel cónico.
Además, la estructura de los techos debe sumarse a la riqueza arquitectónica del aparcamiento. En la planta baja se ha mejorado la calidad acústica mediante un techo de hormigón formado por concavidades que reducen el ruido que producen los autobuses, mientras que en la primera planta la morfología del techo produce un efecto similar al de estar dentro de una montaña.
La valla que cierra el recinto, otro de los elementos arquitectónicos destacados, está formada por piezas prefabricadas de hormigón armado de grandes dimensiones. Éstas, diseñadas por los propios arquitectos, proporcionan cierta transparencia y cierran el recinto con la contundencia que requería la obra.
Así el despacho Fabré & Torras Arquitectes Associats ha superado sin problemas las dificultades que presentaba la construcción de la cochera de Horta y además han puesto en práctica las mejores soluciones para las diferentes zonas del edificio. Para los accesos de entrada y de salida, se ha construido una rotonda que da paso en ambas direcciones a los vehículos, por un lado, y por otro, da acceso exclusivo a los autobuses urbanos por un túnel subterráneo.
En el área de repostaje y en los túneles de lavado se llevan a cabo también la detección de averías y se realiza la aspiración del interior de los vehículos. La cubierta de la gasolinera es, a su vez, el acceso peatonal a las oficinas de la cochera.
El taller, con accesos por la fachada norte y la sur, está ubicado en la planta baja del edificio que queda al aire libre. El equipamiento dispone, no obstante, de una zona cubierta que dispone de estación transformadora, grupo electrógeno, depósitos de reserva para agua, contraincendios y otros usos, bombas hidráulicas, placas solares... Destaca, en este sentido, que la totalidad del agua caliente que se utilice en la cochera estará generada por estas placas solares. También se sitúa en este espacio la instalación de depuración y reciclaje de aguas provenientes del lavado de autobuses –un 80% del agua del lavado se recicla y reutiliza–, así como el acceso a la galería de servicio que cruza la cochera.
Finalmente, el edificio de explotación responde a la voluntad de TMB de unificar físicamente la dirección de distintos servicios –oficinas y taller– de una cochera. El edificio está conectado mediante pasadizos, escaleras y ascensores con las plataformas de aparcamiento de usuarios y autobuses, y con el vestíbulo de acceso. Contiene, además, un espacio para la recepción de los conductores, toma de servicios, sala de mandos, área de descanso para conductores, vestidores y comedor para el personal del taller, entre otros.
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