La arquitectura moderna, según Christian Ude, alcalde de la ciudad alemana de Múnich, atraviesa un momento difícil en la metrópoli blanca y azul. Este escepticismo también resulta aplicable a la nueva sinagoga principal situada en el corazón del distrito histórico de Múnich. La inauguración del Centro de la Comunidad Judía en St. Jakobplatz, justo al lado del Ayuntamiento y la Iglesia de Nuestra Señora, es el resultado claramente simbólico de veinte largos años de incesante agitación y promoción por parte de la presidenta del Consejo Central de Judíos en Alemania, Charlotte Knobloch. El traslado de la comunidad judía desde las afueras de Múnich a su nueva, y al mismo tiempo antigua, ubicación en el centro de la ciudad es el momento culminante del trabajo de toda su vida.
68 años después de la Noche de los Cristales Rotos, la nueva sinagoga principal vuelve a aparecer con notoriedad en la silueta de Múnich, del mismo modo en que lo hizo en su momento su predecesora. En recuerdo de la sinagoga ortodoxa destruida por los nazis en 1938, la nueva sinagoga lleva el mismo nombre hebreo: Ohel Jakob (“La Tienda de Jacob”).
Diálogo con el vecindario y con otras culturas
La propuesta ganadora para el concurso de diseño arquitectónico de la ciudad de Múnich fue la presentada por los arquitectos de Saarbrücken, Wandel Höfer Lorsch. Gracias a los galardones obtenidos con la construcción de la sinagoga de Dresden, este equipo contaba con unas referencias excelentes.
En Múnich se ha creado un Centro Judío en un solar abandonado, que no se utilizaba desde después del periodo de posguerra, en el que se reúnen todas las instalaciones anteriormente repartidas por toda la ciudad.
Además de la sinagoga, el complejo incluye también unas galerías con rabinato, una guardería, una escuela primaria a jornada completa, un centro de cultura y juventud, oficinas de administración, recepción oficial, salas para eventos y también un restaurante kosher. Un museo judío como lugar para el encuentro público con la historia judía, el arte y la cultura sirve como vínculo estructural entre el centro de la comunidad y la sinagoga.
El deseo de dejar constancia del renacimiento de la vida pública de los judíos en Múnich exigía la acertada integración del complejo urbanístico en el vecindario y la exhibición de una gran sensibilidad hacia las exigencias religiosas. La inmediata proximidad al Angerkloster supuso que este diálogo con la arquitectura colindante tenía que ser también un diálogo con otras culturas.
El verdadero centro de atención de este espectacular complejo de tres edificios interrelacionados es la nueva sinagoga principal. Su expresiva arquitectura se caracteriza por dos cubos superpuestos: una imponente base de roca, con reminiscencias del templo de Jerusalén, con una construcción de vidrio con filigranas, rodeada por un velo de color bronce, translúcido, de textura de tejido. Estos contrastes de estabilidad y fragilidad, permanencia y transitoriedad, son una convincente metáfora constructiva de los "leitmotivs" judíos del templo y la tienda.
La base sin ventanas, de ocho metros de altura, recubierta de planchas de travertino, irradia una sensación de desafío y autoridad. Simboliza el Templo de Salomón en Jerusalén, y ofrece a este lugar de oración el aspecto de un santuario protector, que parece remontarse a épocas remotas; una base sólida para poder celebrar unos servicios religiosos sin perturbaciones.
Contraste de extremos
Del núcleo de esta base de roca arcaica se eleva un cubo de vidrio de doce metros de altura bañado en luz, con triángulos que conforman la estrella de David, que destella a través de su manto metálico de texturas textiles. El remate de esta corona radiante, con forma de tienda, visible en la distancia, evoca la memoria de Moisés en el desierto. Su cobertura de malla metálica espiral hace que la tienda brille místicamente bañada en el sol de día y misteriosamente por la noche.
Mientras que el exterior de esta pieza monumental de arquitectura religiosa toma su fortaleza escultural y sensual del contraste de extremos, el sobrio interior tiene una increíble intensidad. En línea con la tradición ortodoxa, las filas de asientos para hombres y mujeres están separadas: aproximadamente 300 asientos para hombres, en gradas a la derecha, y a la izquierda aproximadamente 200 asientos para mujeres. Un paso subterráneo conecta el centro de la comunidad y la sinagoga y conmemora a las víctimas del Holocausto de Múnich.
La luz como signo de esperanza
Con 33 metros de longitud y 22 metros de anchura, el interior es considerablemente más reducido que la mayoría de las iglesias cristianas, pero su diseño sencillo, recubierto con paneles de cedro del Líbano, hace que parezca muy espacioso.
El lado este, en donde se encuentra el espléndido altar dorado de la torá, flanqueado por candelabros de siete brazos, está pavonado por piedra travertina. El recubrimiento del enmallado de bronce que rodea la cúpula de vidrio rompe los rayos solares que lo atraviesan y baña el interior de la sinagoga con una cálida luz. Los delicados contrastes de luces y sombras dotan a la sala de una atmósfera única. A la entrada, las primeras letras de los Diez Mandamientos se exhiben en forma de diez caracteres hebreos de oro. Cuando la mirada de los fieles recorre los paneles de madera alzándose hacia el techo translúcido de la cúpula se experimenta el simbolismo arquitectónico de la vía de optimismo del trayecto de la oscuridad hacia la luz.
El recubrimiento exterior de espirales de bronce
La conspicua cobertura externa dorada se ha construido siguiendo las especificaciones con la espiral de tipo malla "Escale" del fabricante de enmallado metálico con sede en Dueren GKD - Gebr. Kufferath AG. Fabricadas en bronce, las espirales de la malla se ensancharon para crear la ilusión óptica de un triángulo equilátero, impresión que se refuerza por la construcción, también triangular, de la fachada de vidrio a la que se superpone la malla. El solapamiento de los elementos crea una estrella de David abstracta. La decisión de utilizar el bronce como material se vio influida no sólo por la belleza estética del material, sino también por sus ventajas funcionales. El elevado contenido de estaño de la aleación de cobre y estaño, de entre el 7,5 y el 8,5 por ciento, hace que su color recuerde al oro. Con el paso del tiempo, el bronce se oxidará y dotará al edificio de una pátina particular. Además, la prolongada vida útil, su carácter ignífugo y la sencillez de mantenimiento y de reciclaje del enmallado metálico hacen que este material sea una solución técnica y económicamente atractiva.
El tejado y la fachada de la linterna de vidrio están recubiertos por un total de 1.300 metros cuadrados de malla "Escale". Para esta primera aplicación a gran escala de la variedad de bronce de la malla que tan buenos resultados está cosechando se entrelazaron 16 elementos de fachada con unas dimensiones de 11 x 4,40 metros y 60 m y 70 elementos de tejado con un formato de 2,20 x 2,20 metros, interconectados para crear elementos de 14 metros de longitud. Los elementos de la fachada se unieron a la cúspide de la subestructura de acero utilizando perfiles planos de bronce insertados; en el medio se atornillaron a la construcción tubular de bronce y en la parte inferior se ajustaron a la subestructura mediante terminales ahorquilladas y tubos tensores.
El brillante recubrimiento de la Ohel Jakob, de la Tienda de Jacob, es un embajador conspicuo de confianza, y el edificio en su conjunto una obra maestra de la arquitectura religiosa contemporánea.