| 2 de Julio de 2007 | REED BUSINESS INFORMATION - REVISTA ARTE Y CEMENTO |
Como suele decirse, "no hay peor ciego que el que no quiere ver" y, sin duda, es una gran verdad. Tras varios años de bonanza sin par en la construcción en nuestro país, ahora las cosas empiezan a tranquilizarse un poco.
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Ahora bien, esto no significa que vayamos hacia un crecimiento negativo, si no que se tornará, como está empezando a suceder, en algo menos intenso que durante los años anteriores, pero no por ello de gran importancia y peso para el conjunto de la economía española.
Lo que hay que tener muy claro –y sin duda es un grave error cometido por bastante gente–, es que a la hora de analizar el momento en el que se encuentra inmerso nuestro sector, no hay que fijarse sólo en el mercado residencial, dejando de lado a segmentos tan importantes y de tanto peso como son los de los centros comerciales, industriales, logísticos u hoteleros, sometidos a otras variables muy diferentes al de la vivienda. La construcción no se limita sólo a levantar viviendas y urbanizaciones, es mucho más; es obra pública, infraestructuras... Y si no, que se lo pregunten a las constructoras e inmobiliarias que, en 2006, incrementaron sus créditos casi un 45%, claro síntoma de que el negocio va aún –y por muchos años– viento en popa.
Otra clara muestra de que seguimos en un momento interesante para el sector, es que durante el pasado ejercicio el hormigón preparado ha experimentado un crecimiento de producción superior al 11%, el consumo de cemento se ha incrementado en un 3%, el de áridos en más de un 5%...
Claro que no podemos dormirnos en los laureles y vivir de las rentas de los años anteriores, pero lo que también hay que dejar constancia es que se está estabilizando sin sobresaltos, con la moderación que ofrece ser un sector maduro y profesional, en todos sus ámbitos de actuación. |