| 6 de Septiembre de 2006 | REED BUSINESS INFORMATION - REVISTA ARTE Y CEMENTO |
Parece increíble, pero todo indica que puede llegar a ser cierto: por una vez en nuestro país, y en un asunto de tal trascendencia, todas las partes han llegado a un consenso. Asociaciones, agentes del sector de la edificación y hasta la Administración Pública –representada por el Ministerio de Vivienda– han firmado diferentes acuerdos para promover la difusión, la información a los ciudadanos y la formación de los técnicos en el nuevo Código Técnico de la Edificación.
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No sé si se deberá a la magnitud de sus páginas o la dificultad de su interpretación, pero la entrada en vigor del tan deseado, y por fin llegado, CTE ha conseguido que ¡por primera vez! se elabore y ejecute un itinerario para que todos los ciudadanos conozcan de primera mano cuáles son las nuevas normas a aplicar y en qué medida les afecta.
Nos parece muy importante que el Ministerio que encabeza María Antonia Trujillo lidere, como promotor del nuevo marco normativo, la unión de esfuerzos de los diferentes colectivos en el conocimiento y puesta al día del Código. Y eso, sin dejar de lado las críticas de las que sigue haciéndose merecedora esta nueva normativa, como las surgidas en las conclusiones del I Congreso Nacional del Aislamiento Térmico y Acústico –celebrado recientemente en Madrid–, que hacen especial hincapié en que las exigencias del CTE han resultado algo insuficientes respecto a las preconizadas por los estudios europeos para los países del sur de Europa, sobre todo en los elementos verticales, como es el caso de muros y huecos acristalados.
Y mientras, la vida sigue en nuestro país y así, por ejemplo, el precio medio declarado de la vivienda, durante el primer trimestre de 2006, ha subido cerca del 16%, hasta alcanzar los 1.916 euros por metro cuadrado; mientras que el importe medio de crédito hipotecario por transacción de vivienda se ha situado en los casi 138.000 euros.
Entresaquemos de esta lectura la parte positiva –si es que se puede ver otra– y pensemos que todo indica que nuestra economía sigue viento en popa. Esperemos que siempre nos soplen buenos vientos y no nos coja la calma chicha. |