| 29 de Julio de 2006 | REED BUSINESS INFORMATION - REVISTA ARTE Y CEMENTO |
Hasta hace poco “poner los pies en el suelo” sólo tenía un significado, y éste se resumía, más o menos, en centrarse en la realidad, en ser realista y no soñar demasiado y a destiempo. Ahora bien, desde hace casi veinte años, se podría añadir otra acepción al término, siempre y cuando nos centremos en el suelo con mayúsculas, es decir, en nuestro Suelo.
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Desde 1987 hasta nuestros días, la superficie de suelo edificado en España ha crecido ¡un 40%!, fruto de la transformación del modelo urbanístico de ocupación, que está pasando de ser vertical a horizontal, con lo cual, y pese a quien pese, ¡cada vez estamos dejando menos espacio para poner los pies en el suelo!
Además, hay también datos que avalan que la superficie de suelo artificial en nuestro país –cifra que en la actualidad representa un 2,1%–, se ha incrementado un 29’5% en el período que va desde 1987 al año 2000.
Todo cambia, y muy rápidamente; lo importante es que cambie para bien, y que todos podamos asumir estas transformaciones de la mejor manera posible. Pero tenemos que ser realistas, y poner los pies en el suelo. Nos encontramos inmersos en un proceso, en gran parte irreversible, de aceleración de creación de superficie artificial, con todos los impactos que esto conlleva. Es muy posible que el excesivo consumo de suelo provoque a medio o largo plazo una destrucción o degradación de importantes activos naturales y sociales, así como del medio ambiente y sus recursos.
Seamos previsores y no caigamos –por ejemplo– en la tentación de sobrecargar el litoral con exceso de construcción, y lleguemos a matar a la gallina de los huevos de oro que es el turismo, otro de los sectores clave –junto a la construcción– de la economía española.
El verano, período en el que siempre contamos con algo más de tiempo libre, puede ser un buen momento para reflexionar sobre ello. ¡Felices vacaciones!
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