| 3 de Abril de 2006 | REED BUSINESS INFORMATION - REVISTA ARTE Y CEMENTO |
Parecía que nunca iba a llegar el día, pero por fin el Consejo de Ministros aprobó el pasado 17 de marzo el tan esperado –y a partir de ahora, tan nombrado– Código Técnico de la Edificación. Como es lógico, las reacciones no han tardado en producirse aunque, de hecho, ya empezaban a “circular” ciertas valoraciones sobre el CTE antes incluso de su aprobación oficial.
|
Y muchos se preguntarán, ¿y ahora qué? Pues bien, ahora empieza otra etapa –esperemos que menos dilatada en el tiempo que la de su gestación– en la que todas y cada una de las partes participantes en este sector –promotores, aseguradoras, arquitectos, organismos de certificación y calidad...– deberán ponerse al día sobre su contenido y, lo que es más importante aún, llevarlo a la práctica de la manera más rápida y efectiva posible.
Así, cuando todos los agentes ajusten su actividad a la norma en cuestión, se podrán llegar a ahorrar hasta 12.000 millones de euros al año generados hoy en día por “los defectos o falta de calidad en la construcción”. Para hacerse una idea de la magnitud de la cifra, recordemos que ésta equivale a levantar unas 80.000 viviendas nuevas.
En una primera estimación –aunque sin duda hace falta una concienzuda y detallada lectura del mismo–, el nuevo Código incide de manera especial en aspectos tan novedosos como los relativos a seguridad, accesibilidad, sostenibilidad, ruido y energías renovables; la coordinación con la normativa europea de los eurocódigos; el garantizar el visado del proyecto como requisito obligado a efectos administrativos y de realización de la obra... y múltiples e interesantes aspectos que se irán analizando a medida que se vaya debatiendo su contenido. |