| 27 de Febrero de 2006 | REED BUSINESS INFORMATION - REVISTA ARTE Y CEMENTO |
Todavía colean por todo el mundo los fastuosos festejos por la celebración de la entrada del “Año del Perro” en China. Que el gigante asiático está de moda y ha despertado del “artificial letargo” al que le habían inducido sus dirigentes comunistas durante muchos años, parece que ya nadie lo pone en duda.
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No sólo nos referimos a todos los ciudadanos que han dejado ese país y que ya pueblan nuestras calles; ni a la llegada de su tan deseada Olimpiada en 2008... Los últimos datos económicos, hechos públicos hace unos días, ponen de manifiesto que China ha llegado a desbancar a Francia como quinta potencia mundial, al crecer un 9,9% en 2005 y elevarse su Producto Interior Bruto a 1,9 billones de euros –2,3 billones de dólares–. Pero la cosa no queda ahí y, según todas las previsiones, en breves semanas alcanzará el cuarto lugar, pasando por encima de Reino Unido.
La clave, sin duda, está en las exportaciones, el consumo y la inversión, aspectos que han disparado la economía de este auténtico gigante –en el sentido amplio del término– asiático.
Es por ello que todo el mundo mira a China, algunos más directamente, otros de reojo y, por qué no decirlo, otros tantos con cierto recelo. Así, Google se ha comprometido a operar desde este mercado emergente, aunque a un alto precio: aceptar voluntariamente la censura que impone el Gobierno de Pekín a los medios informativos –y a los ciudadanos–. Según sus dirigentes, “es mejor un acceso mutilado que ninguno”.
España también pone sus picas en China y, desde el aterrizaje hace años de Chupa Chups, ya son múltiples las empresas que allí se instalan. En los últimos tiempos, y dentro de nuestro sector, Formica ha abierto una fábrica en Shanghai y AstralPool ha puesto en marcha una oficina en Chengdu, la cuarta en el país.
Ahora bien, no olvidemos que, a pesar de su crecimiento económico, el ingreso per cápita de 600 millones de sus ciudadanos no alcanza los dos dólares diarios; su PIB per cápita ocupa la posición 107 del ranking mundial, por delante de naciones como Congo o Angola; conceptos como la sanidad, la educación o la seguridad social no son allí aún comprensibles para la mayoría de sus habitantes... Es decir, en adelante, cada vez deberá afrontar más problemas sociales.
Aún le queda mucho camino por recorrer –muchos años del gallo, del dragón, del tigre, del buey... por celebrar– hasta llegar a ofrecer la imagen de una auténtica potencia, a todos los niveles. |