| 1 de Agosto de 2006 | REED BUSINESS INFORMATION - REVISTA ARTE Y CEMENTO |
Las grandes empresas constructoras pagan a sus proveedores en un plazo medio de 314 días, mientras que cobran de sus clientes en un plazo medio de 169, según un estudio de Crédito y Caución.
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El comportamiento en pagos del sector de la construcción presenta uno de los índices de aplazamiento más dilatados de la economía española.
Las grandes empresas constructoras pagan a sus proveedores en un plazo medio de 314 días, mientras que cobran de sus clientes en un plazo medio de 169, de acuerdo con el estudio del Departamento de Grandes Riesgos y Análisis Predictivos de Crédito y Caución sobre las prácticas comerciales de este sector. Generalmente, las grandes compañías alargan más los plazos de pago a sus proveedores que las de menor tamaño. En el caso de las constructoras de tamaño medio, el estudio refleja unos plazos de pago y cobro de 283 y 160 días, respectivamente.
Estas prácticas, ligadas a las características propias del sector, quedan reflejadas en el Índice de Comportamiento en Pagos (ICP), que mide los retrasos en el pago superiores a 60 días en las 2,3 millones de operaciones comerciales cubiertas cada año por Crédito y Caución. La evolución del sector construcción muestra un comportamiento cíclico, con ligeras mejorías en el segundo cuatrimestre del año (de mayo a agosto), pero siempre con peores valores que el ICP general.
De acuerdo a las conclusiones del estudio, este comportamiento se debe a diversas causas. Un primer factor es la propia naturaleza del producto, que abarca varios ejercicios y está sujeto a numerosos imprevistos que pueden demorar su entrega. Esto explica parcialmente el mal comportamiento y es la causa principal de la mejoría cíclica que se produce en el segundo cuatrimestre, cuando disminuyen los paros de actividad a causa de las inclemencias meteorológicas.
El riesgo, en las empresas subcontratistas y de suministro de materiales
Un segundo factor es la estructura del sector. Las empresas de mayor tamaño coinciden con las constructoras, promotoras o inmobiliarias, tanto en la obra civil contratada con la Administración como en la edificación residencial, que cuentan con mayores recursos de cobro. La demora en el pago se traslada a lo largo de la cadena de subcontratación y a los suministradores de materiales de construcción, que coinciden con las empresas de menor tamaño. La dilatación en los pagos proporciona al deudor, en este caso la empresa constructora, una valiosa liquidez adicional de la que obtiene una gran rentabilidad, mientras que el acreedor soporta los problemas de tesorería asociados a la morosidad. Se trata de una situación sostenible en el actual escenario, en el que el sector continúa mostrando una fuerte actividad sectorial que sitúa a la construcción como uno de los principales motores de la economía.
En 2005, el nivel de actividad comercial medido por Crédito y Caución arrojaba un crecimiento del 19,3%. La cartera de obra de los grupos constructores alcanzaba máximos históricos, garantizando el nivel de actividad durante los próximos meses.
No obstante, la construcción es un sector históricamente cíclico. En caso de mantenerse la actual estructura de pagos cuando se produzca una desaceleración de la actividad, las empresas de suministro soportarán altos niveles de riesgo. Estas prácticas, entre el contratista principal y las empresas de suministro, están condicionadas por diversos factores. La naturaleza de algunos materiales de construcción, como el hormigón, exige que el suministro se realice en un ámbito geográfico cercano. Además, se trata de una materia prima esencial en las primeras fases de la construcción. Todo lo anterior da a las cementeras una mayor capacidad de negociación con el contratista principal.
La contratación de mano de obra también debe realizarse en un ámbito local, lo que otorga a las subcontratas de mano de obra mayor capacidad de cobro. Otras empresas, como las cerámicas o las empresas de revestimientos e impermeabilizaciones, tienen menos margen de actuación.
La entrada en vigor de la Ley 3/2004 de 29 de diciembre de Medidas de Lucha contra la Morosidad en las Operaciones Comerciales no ha provocado cambios significativos en este comportamiento en pagos, de acuerdo con los datos propios de Crédito y Caución. El crecimiento de la actividad constructora también ha contribuido a mantener los dilatados plazos de pago. Las reducidas barreras de entrada al sector han provocado un aumento del número de operadores activos relacionados con esta actividad a lo largo del ciclo expansivo de los últimos años, con una alta tasa de rotación. Sólo durante 2005 el crecimiento del número de empresas activas fue del 12,1%, una tasa superior a la del conjunto de la economía. En la actualidad, cerca del 90% son microempresas de menos de diez empleados. Paralelamente, las constructoras viven un proceso de concentración empresarial que aumenta su poder de negociación frente a los pequeños operadores.
http://www.creditoycaucion.com
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